Ilya Kaminsky





Oracion del Autor


Si hablo por los muertos, debo dejar

este animal de mi cuerpo,


Debo escribir el mismo poema muchas veces,

ya que una pagina vacía es la bandera blanca

de su rendición.


Si hablo por ellos, debo caminar por el filo

de mi mismo, debo vivir como un ciego


que corre por las habitaciones

sin tocar los muebles.


Si, estoy vivo. Puedo cruzar las calles

preguntando “Que año es”

Puedo bailar durmiendo y reír


en frente del espejo.

También el soñar es una oración. Señor


Adoraré tu locura, y

en un idioma que no es mío, hablare


de la música que nos despierta, música

que nos mueve.


ya que cualquier cosa que digo


es una forma de plegaria, y en los 

días mas oscuros, debo rezar.














En alabanza de las sonrisas


Cuando los días doblan o se enderezan

en una ciudad que no pertenece a ninguna nación

sino a todas las naciones del viento,


ella hablo del lenguaje de los álamos –

Sus oídos temblaban a medida de que hablaba, Mi tía Rosa

compuso odas a los barberías, farmacias.


Su alma caminando en dos pies, el alma o no alma, una

propina de niño

ella amaba los músicos de la calle y sabía

que mi abuelo componía ensayos sobre abastecimiento y la


demanda de las nubes en nuestro país:

el estado lo declaraba enemigo de la gente.

El corría detrás de un tren con tomates en su

abrigo


y bailaba desnudo en la mesa en frente de nuestra

casa-

Fué baleado y mi abuela violada

por el fiscal, quien le metió su lápiz en su

vagina,


el lápiz con el cual firmaba para la gente por veinte años.


Pero en la historia secreta del enojo – el silencio de

un hombre vive en el cuerpo de otros – bailamos

para no caer,


En medio del doctor y el fiscal:

mi familia, la gente de Odessa,

mujeres con bustos enormes, viejos inocentes y

mimados,


Todas nuestras palabras, manojo de plumas quemándose

que se levantan y levantan con cada recuento.


Maestro


Qué es la memoria? Que es lo que hace brillar un cuerpo:

un manzanero en Moldova y la escuela es bombardeada


Cuando las escuelas son bombardeadas, la tristeza es

Prohibida

-Escribo esto ahora y siento el peso de mi cuerpo


las niñas gritando, 347 voces

en la historia de un doctor que las salva, sus manos


atrapadas debajo de una muralla, su nieta muriendo cerca

de él-

ella susurra No quiero morir, no he comido manzanas,


él mira su boca como un ciego leyendo los labios

y grita: Callate! Estoy cerca de la ventana, estoy


pidiendo ayuda! hablando, sin poder dejar de hablar,

en la oscuridad:


de Brahms, Chopin él les habla para calmarlas.

un doctor, sí, cualquier viuda


que entró en su vida, afuera: los tomates crecen

las nubes pasan y nosotros

que una vez vivimos, un doctor con un tatuaje de un papagayo.

atrapado por su brazo,


Viendo las mejillas de su nieta

que no eran sus mejillas, con precisión quirúrgica


los puntos sufriendo y la gracia:

dos días que pasan, el grita


en su ventana (no hay una ventana) cuando el rescate

llega, él habla de Chopin, Chopin.


Le cortan las manos, las enfermeras dicen que él esta bien

-en un sueño: él, parado, dando de comer a las palomas,

rodeado


por palomas, pájaros en su cabeza, en su hombros,

el grita Tu no entiendes nada! él


respira basta que se duerme, la ciudad duerme,


No existe tal ciudad.

Tía Rosa


En un uniforme de soldado, en zapatos

de madera, ella bailaba

al final de cada día, mi tía Rosa.

Su esposo salvó una mujer embarazada


de una casa en fuego – el escuchó

las carcajadas, la pequeña

artillería de cada día – en ese incendio

se quemó los genitales. Mi tía Rosa


Se hizo cargo de los hijos de otra gente-

se mordió la lengua cuando

lloraban y Agosto bajó las cortinas

tarde tras tarde.

La vi, con la tiza en sus dedos,


escribió las clases en un pizarrón vacío,

su mano se movía y pizarrón continuo vacío.

Vivíamos en una ciudad a la orilla del océano

pero había


otra ciudad al fondo del océano

y solo los niños del lugar creían en existencia.

Ella creía en ellos. Colgó la


fotografía de su esposo en una pared de su

departamento. Cada mes en una muralla

diferente. Ahora la veo con esa foto y con

el martillo en la otra, con el clavo en su boca

De su boca, un olor a ajo salvaje –


Viene hacia mi en su piyamas

peleando conmigo y con ella misma.

Las tardes son mi evidencia, esta tarde


en que ella sumerge sus manos

hasta los codos.

la tarde está dormida dentro de sus

hombros – sus hombros redondeados

por el sueño.









El tango de mi Madre


Veo sus ventanas abiertas en la lluvia, ropa lavada en las 

ventanas.

Ella cabalga en un poni en mi cumpleaños,

un poni blanco en el séptimo piso.


“Y donde lo ponemos?” “En el balcón?”

el poni refunfuñando en el balcón por siete semanas.

El centro de mi vida: Mi madre baila,


si aquí, como en mi niñez, mi madre

me pregunta acerca de los estados de mi felicidad-

ella habla de sopas, y continua hablando:


en medio de un regimiento de cacerolas y toallas,

se mueve tan rápido – ella es estática,

abriendo y cerrando puertas.


Pero que era la felicidad? Un poni en el balcón?

El pasado de mi madre, una capa que lleva en sus hombros

dibujo un eje durante la tarde


para verla, sesenta, cortejando? un lenguaje desconocido-


Joven, no tan joven – mi madre

galopea en un poni en el séptimo piso.


Se convierte en un extraño y activa como si

misma,

abre lo que esta cerrado, cierra lo que está abierto.





















Turista Americana


En una ciudad hecha de Algar marinas bailamos en el

tejado, mis manos

bajo su pecho. Quitándole los días a los días,

añado los tobillos de esta mujer a mis días de 

expiación ,el labio inferior, los huesos que forman

su cara.


Hicimos el amor todas tardes-

Le conté historias, sus rituales de lluvia: felicidad


es dinero, sí, pero solo en las monedas pequeñas.

me dijo que rezáramos, inclinados

hacia Jerusalem. Nos inclinamos hacia la izquierda,

Vi


dos panaderías, una tienda de zapatos; el olor del heno

el olor de los caballos y la paja. Cuando

Moisés quebró las sagradas tablas en el Sinaí, el


rico recogió las piezas esculpidas con:

“adulterio” y “matar” y “ladrón”

al pobre solo le tocó “No”, “No”, “No”.


La besé en la nuca, un codo,

esta mujer a quien el olvido es una trama en contra

del olvido


Desnuda en sus suecos bailó un vals

y hasta el gato bailó un vals

Ella dijo: “Todo lo que es musical en nosotros es memoria” –

pero yo no sabía Inglés, bailé


sentado, ella se enderezó

y se dobló, se enderezó, un trémulo de música

un trémulo en su mano.











Bailando en Odessa


Vivimos en el Norte del futuro, Los días abrieron

cartas con la firma de un niño, un frambuesa, una

pagina de ciclo.


Mi abuela tiró tomates,

de su balcón, ella ponía la imaginación

como una frazada sobre mi cabeza.

Pinté la cara de mi madre. Ella entendió

la soledad, escondió la muerte en la tierra como

los partisanos.


La noche nos desvistió (le tome

el pulso) mi madre bailó, llenó el pasado

con duraznos, y cacerolas. A esta

altura mi doctor sonrió, su nieta

tocó mi párpado– Besé

 

el respaldo de su rodilla. La ciudad se estremeció,

un barco fantasma emprendió el navío.


Y mi compañero de clases invento veinte nombres para Judío.


El era un ángel, el no tenía nombre,

nos peleamos, si. Mi padre peleó


los tanques alemanes en tractores, guardé

una maleta llena de poemas de Brodsky.

La ciudad se estremeció,

un barco fantasma comienza a navegar.

Durante la noche, me despierto a susurrar: sí, estamos vivos.

Estamos vivos, si, no digas que fue un sueño.


En la fábrica, mi padre

tomó un puñado de nieve, lo puso en mi boca.

El sol comenzó su narración de rutina,

blanqueando sus cuerpos: madre, padre bailando,

moviéndose mientras la oscuridad hablaba

a su lado.

Era Abril. El sol lavó los balcones, Abril.


Recuento la historia de las orillas de la luz

en mi mano: Librito, vete a la ciudad sin mi.







MUSICA HUMANA



[Una Elegía para Osip Mandelstam]































[Un Orfeo moderno: Enviado al infierno, nunca regresó, mientras su viuda lo buscaba por los seis costados de la tierra, agarrando el sartén con sus canciones, enrollado en si mismo, memorizándolas en la noche en caso de que fueran encontradas (las canciones o Orfeo y su esposa?) por las Furias con una orden judicial]


Mientras hay algo de luz en la página

el se escapa en el abrigo de un

desconocido con su esposa [esposa del desconocido?]


Y el pedazo de género huele a traspiración;

el perro corre detrás de ellos

lamiendo la tierra donde encaminaron y se

sentaron.


En la cocina, en una escalera, encima del baño,

el le mostrara a ella el camino hacia el silencio,

Dejaran la radio hablando de si misma.

Haciendo el amor, apagaran las luces pero el vecino tiene binoculares y

el mira, con el polvo alojándose en sus tapas.


Es 1930: Petersburgo es un barco congelado.

las catedrales, los cafés, cayendo como el proyecto

Nevski, se mueven, así el Estado Nuevo

clava sus alfileres en ellos.




[En Crimea, el Juntó a los ricos liberales y les dijo estrictamente: En el día del Juicio si eres interrogado acaso tu entendiste al poeta Osip Mandelstam; dí no. Lo has alimentado? – Tu Debes responder ]


Estoy leyendo en voz alta el libro de mi vida en la tierra

y confieso, amo los pomelos.

En una cocina: salchichas; saboreando vodka,

los hombres levantan sus copas.

Un niño en una camisa blanca, meto mi dedo

en la dulzura. Madre lava

detrás de mis orejas. Y hablamos de todo

de lo que no se convierte en verdadero

que es como decir: Fue Agosto.

Agosto! la luz en las calles, llena de rabia. Agosto

llenando las manos con lenguaje que tiene

sabor a humo.

Ahora, memoria, sirve algo de cerveza,

Ponle sal a la orilla de tu vaso; tu

que estás escribiéndome, toma lo que quieres:

una moneda de oro, mi lengua para cubrirlo.


El hermano mas joven de una hube

camina sin afeitarse en pantalones verde-oscuro.

En catedrales: el se cae de rodillas, rezando

Felicidad!

Sus palabras en el suelo son los esqueletos de

pájaros muertos.




Yo he amado, si. lavado mis manos. Hablado

de lealtad a la tierra. Ahora la muerte,

un novio, cuenta mis dedos.


Escape y fui atrapado, me escapé de nuevo

y estoy atrapado, escape

y estoy atrapado: en esta canción.


St Petersburgo erigido

como una juventud perdida


la cual sus iglesias barcos y guillotinas

acelera nuestras vidas.


[En el verano de 1924 Osip Mandelstam trajo a su esposa a St. Peterburgo. Nadezhda era una dama que los franceses llamaban la dama mas encantadora.Un excéntrico? Por supuesto que él era. El arrojó de unas escaleras a un estudiante que se quejaba de no haber sido publicado, Osip gritando: Fue Sappho? Fue Jesus Christ?]




Poesia es una voz, digo, como Icaro

susurrando asi mismo huentras cae.


Si, mi vida como una rama rota en el viento

golpea el suelo Norte.

Escribo ahora una historia de nieve,

la luz de lamparas bañan los barcos

que navegan atraver de la pagina.


Pero en ciertos tardes

la republica de los Salmos se abren

y crezco temeroso de no haber vivido, muerto

no lo suficiente.


para arañar este éxtasis en las entrañas, escucho

claros splashes de lenguaje bíblico.


Leo a Plato, Augustine, la soledad de sus silabas

mientras i caro continua cayendo.

y leo a Akhmatova, su enriquecido

peso me ata a la tierra,

los árboles de nueces en una terraza respirando

el aire seco, la luz del día.


Si, he vivido. El estado me cuelga de los pies,

y veo

las hijas de St Petersburgo, cisnes

que aprenden de la gramática de gullis array


y me encuentro a mi mismo por fin

bajando en la calle Pushkin, mientras la memoria

se sienta en la esquina, borrándome con una esponja.


He cometido errores, si: en la cama

comparo gobiernos

con me novia.

Gobierno! Un arrogante con mano de barbero

arrancando la piel.

Todos nosotros bailando alegremente alrededor

de él.


[Estaba sentado en la orilla de su silla y soñaba en alta voz acerca de buenas comidas. El no componía sus poemas en su escritorio sino en las calles de San Petersburgo; el adoraba la imagen de los gallos despedazando la noche bajo las paredes de Acropolis con sus canciones. Encerrado en una celda, el golpeaba la puerta: “Tu tienes que dejarme salir, Yo no estoy hecho para la carcel”]


Una o dos veces en la vida, un hombre

es descascarado como manzanas.


lo que queda de él

le parte a si mismo


abajo hacia el centro.

Vemos: Obscenidad, miedo, barro


Pero existe la legria de la creación, hay

siempre

mas de un silencio.



-en medio de aquí y el Prospecto Nevski

los años, como pajaros, se estiran –



Reza por este hombre

que vive de pan y tomates


mientras los perros recitan su poesía.

en cada calle.


Si, cuenta “Marzo”, “Julio”

cóselos con un hilo –


es tiempo, Señor,

aprieta estas palabras contra tu silencio.

*

- la historia se cuenta de un hombre que escapa

y es capturado


en la prosa de las tardes:

después de hacer el amor, el se sienta


en el suelo de la cocina, los ojos abiertos,

hablan del vacío del Señor.


en aquellas imágenes que hacemos.

-el está sin trabajo – en medio del servicio de plata


y la suciedad el esta besando

la nuca de su esposa para que la piel de

su estomago se estire.


Uno puede pensar que es un niño

que construye capas de 

silabas con su lengua


en la piel de una mujer: esas son las líneas

cocidas enteramente de silencio.




[Nadezhda levanta la Mirada de la pagina y habla: Osip, Akhmatova y yo estábamos juntos cuando de pronto Mandelstam estallo con alegría: unas niñitas pasaron corriendo en frente nuestro, pretendiendo ser caballos. La primera paró y preguntó impacientemente preguntando: ¿Dónde esta el ultimo caballito?” Tomé a Mandelstam de la mano para prevenir que se integrara al grupo; y Akhmatova tambien, sintiendo el peligro, susurró: No te escapes de nosotros, tu eres nuestro ultimo caballito.”]


Así como muero, camino descalzo a través de mi país,

aquí los inviernos construyen la soledad mas grande, los tractores se convierten

en centauros

y galopan a través de una conversación plana: 

Tengo 23, vivimos en un capullo

las mariposas están apareándose.

Osip pone sus dedos en la hoguera; el 

se levanta temprano, caminando alrededor

en sus sandalias. Escribe lento. Plegarias

caen  en su habitacion. Polillas

lo miran desde la ventana. Como su lengua

pasa sobre mi piel, veo

su cara desde abajo

su dolorosa claridad

-Asi Nadeshda habla

parada en la luz naranja

sus manos están quietas, hablando

asi mismas:

Oh Dios de Abraham, de Isaak y de Jacobo

en tu escala del bien y el mal

pon un plato de comida caliente.






Cuando mi esposo volvió

de Voronezh, en su boca

escondía una cuchara de plata


en sus sueños

en el Projecto Nevski, el dictador corrió

como un lobo detrás de su pasado,

un lobo con sueño en sus ojos.


El creía en los seres humanos. No se

pudo curar a si mismo

de San Petersburgo. El recitaba

de memoria

los teléfonos

de los muertos.


Oh lo que el dijo en voz baja! –

las palabras no dichas se convirtieron

en rastros de islas.

Cuando el abofeteó a

Tolstoi en la cara, estuvo bien.


Cuando se llevaron a mi esposo, cada palabra

desapareció en un libro.

Lo miraban cuando hablaban:

las entrañas tenían marcas de dientes.


Y ellos decían: Tu debes dejarlo solo

ya que a su espalda

las piedras bailan por si mismas y caen.





[Osip tiene pestañas gruesas que le llegan al medio de sus mejillas. Caminábamos a lo largo de la calle Prehistenka, de lo que hablábamos ni me acuerdo. Doblamos hacia el Boulevard Gogol y Osip dijo: “Estoy preparado para la muerte” En su arresto buscaban por sus poemas esparcidos por el piso. Nos sentamos en una habitación. en la otra parte de la muralla, la de un vecino, una guitarra hawaiana se escuchaba. En mi presencia el investigador encontró “El lobo” y se lo mostró a Osip. El se negó suavemente. Cuando se iba me besó. Se lo llevaron a las 7am]


Al final de cada visión Mandelstam

parado con un terrón de tierra, tirando

trozos a los que pasan. Tu lo reconocerás, Señor:

-El Odiaba a Tsarkoe Selo

le dijo a Mayakovski: “termina de leer tus versos, 

tu no eres una orquesta rumana”

Que harmonía era? Se hilachaba

y se deshilachaba; Nadesha dijo que la

nieve caía dentro de ella,

ella escucho la voz de pollitos nuevos en toda su piel.


Nadezhda, sus Si y sus No son difíciles

de separar. Ella baila, la falda se mete

en medio de sus muslos


y la luz se hace más fuerte.

En cada de las cuatro esquinas de la

habitación: el le hace al amor a sus lóbulos,

frente, bordando los días en nudos.

El esta navegando a través de su cocina, tocando los muebles

una hélice

con un pequeño motor en su cabeza

volteándose cada vez que el habla. Afuera,

un niño orinando en un árbol, un mendigo

garabateando a su gato – ese verano de 1938 –

las paredes estaban calientes, el sol golpeaba

en los ladrillos de la ciudad

a ciudad que amaba decir si a los poderosos.”


Al final de cada visión, el le masajeaba los pies

con leche.

Ella abría su cuerpo, tendida de estomago.

Nos encontraremos en San Petersburgo, el dijo,

hemos enterrado el sol allí.


Musica Humana

Su nombre era Osip pero, ya sea bromeando o en serio lo llamábamos Ovid. La historia cuenta que Ovid era un ladrón de rosas. Robó docenas de rosas desde los parques públicos, escondiéndolas en su abrigo y luego las vendía en la estación de trenes en la mañana. Ovid se hizo famoso cuando le robó el abrigo al Gobernador y se lo vendió al juez en Jefe de la ciudad. Mientras estaba en la casa  del Juez en Jefe, le robó un caballo y se fue de vuelta a vendérselo al Gobernador, mencionando que el vió al Juez vestido en el abrigo robado. El Gobernador ensilló el caballo robado, galopando hacia su propio dueño a reclamar sus propias posesiones. Lo que fue de Ovid, se fue a Argentina y se convirtió en un cocinero. Mientras sus sopas se recalentaban en una olla engravada con la palabra “obsesión” el cantaba hasta quedarse dormido entre la cocina y la mesa.


“Sopa de Menta y pepino fría”

2 cuch de mantequilla


1 taza raza de yogurt


1 cebolla (cortada en trocitos)

Derrita la mantequilla con el ajo

1 diente de ajo

La cebolla y los pepinos, cocer hasta que todo

3 pepinos (cortados en trocitos)

Esté blando. Cuele. Mescle hasta que todo se

2 cucharadas (de mesa) de harina de arroz

Convierta en puré. Añada la menta, enfríelo

2 tazas de caldo de pollo

Antes de servirlo, añada el yogurt. Mézclelo.

2 cuch. de menta fresca (cortada en trocitos)


Sal y pimienta





“Voy a contarte una historia,” Ovid acostumbraba a decir. Yo negaba con la cabeza, no gracias. “Ah, un niño romántico con un corazón desnudo” Tu nunca has sido enterrado en la tierra o saboreado las deliciosas carnes del sacrificio! Escucha esta historia. –


Cuando, en sus cincuenta, mi tío se enfermó, sus dos hermanos se paseaban por la calle con una lista de los días.” Le preguntaban a los vecinos que le dieran a el tío uno o dos días de sus propias vidas y firmar sus nombres junto a la donacion. Cuando le preguntaron a Natalia, una joven de la vecindad que estaba enamorada de el, ella escribió: : “Te estoy dando el resto de mis días” y firmó. Hasta sus hermanos trataron de convencerla de que no debía hacerlo. Ellos pelearon, y razonaban y ella no escuchaba. “El resto de mi vida.” ella dijo: “Ese es mi deseo.”


A la mañana siguiente, mi tío estaba con una sonrisa en su cara mientras tanto encontraron al mediodía el cuerpo de la niña sin aliento en su propia cama sudorosa. El invierno pasó y luego vino otro invierno. Uno tras uno los amigos del nombre empezaron a morir, y el enterró a sus propios hermanos. El aborrecía su existencia. Cada Domingo lo veíamos en el mercado probando las frutas con su dedo pulgar, comprando un durazno o una manzana, hablando a si mismo. El le hablaba a los niños. Una noche, el comentó; parece como si escuchara una música a la distancia. Emocionado, el entendió – que era el día de casamiento de Natalia, un coro el cual el no había tenido la oportunidad de cantar. Un año después, leyendo el Talmud, se paró en medio de la pagina escuchando el llanto de un niño. Señor, el susurró, su bebe esta listo para nacer hoy día – una felicidad que ella nunca sabrá. Su vida, una hora tras otra, se evaporaba en frente de él. El escuchó la música una vez más, dudando si era su segundo matrimonio o el temprano casamiento de su propia hija. Cuantas veces el despertó en la noche preguntando a Dios que le diera la muerte, pero el vivía. Lo vimos, cada Domingo, en el mercado, comprando fruta, contando los billetes cuidadosamente. Una vez, en Julio, cuando sacaba los pesos de su bolsillo para pagar por una ciruela, el comenzó, violentamente a refregarse el pecho. Se sentó en el pavimento, susurrando que el súbitamente había escuchado el alarido enfermo de alguien. Entendimos.


-- translated by Mariela Griffor